The Real Life – El blog de Patricia Conde » Feliz Semana Santa

12 abril 2017

Feliz Semana Santa

Hubo una época en la nadie se volvía loco porque le siguiera nadie a ningún sitio. Dónde nadie vivía pegado a un teléfono a no ser que fueras teleoperador. Donde los profesionales del medio no tenían que hacer cosas raras, generar noticias estúpidas o desnudarse para favorecer la polémica con el único fin de subir la audiencia.

Donde los periodistas eran rigurosos, veraces y objetivos y en los trabajos valoraban el talento por encima de los inexistentes “followers”.

Una época dónde no existían a penas “extorsionadores de famosos” ni “trolles” ni “odiadores” ni noticias falsas que se propagan sin control por las redes sin que las consecuencias importaran a nadie… Donde nadie estaba tan expuesto y no existía la fábrica de “famosos” tan compleja que nos ha regalado esta era.

Cuando escucho eso de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pienso que en algunos aspectos sí que lo fue. A veces creo que fue una época en general, más feliz.

En los tiempos que corren (nunca mejor dicho) vamos tan deprisa que da hasta miedo, muchos corren porque están asustados y no saben a dónde van. Otros van cegados por el malestar, la avaricia, por no saber quién son, porque van en busca de felicidad o de venganza o por el odio de quien les echó o les puso en su sitio alguna vez y van dando palos de ciego, haciéndose cada vez más daño a si mismos.

No se puede vivir con ese sentimiento, es como tomar veneno y pretender que muera el otro.

A lo largo de mi vida, en mi camino me he encontrado a cientos de personas de diferentes ámbitos, en diferentes países, ciudades… He intentado ayudar a aquellos más desfavorecidos cuando he tenido la oportunidad pues desde niña siempre pensé que si te portabas bien con la vida ella se portaría bien contigo mucho antes de saber el significado de la palabra KARMA.

He intentado comprender el sufrimiento ajeno, una persona que no es feliz, está enfurecida con el mundo, por eso cuando veo a una persona humillando a otra solo puedo sentir lástima por esa persona, debe ser horrible sentir como sienten ellos.

Incluso he tenido ese sentimiento de protección hacia aquellas personas que he visto sufrir por falta de autoestima, adicciones, carencias a nivel personal, niños inflados por la edad a los que sus padres hicieron mucho daño a todos los niveles.

Siempre supe ver eso que no es visible a cualquier mirada. A pesar de parecer muy extrovertida y “disfrutona”, sólo es parte de mi trabajo… en el fondo soy sensible, observadora, reservada y demasiado empática.

Siempre me he sentido muy querida, desde pequeña he tenido todo el amor y el apoyo de mi familia y amigos, el ego bien situado, grandes dosis de sentido del humor y mucho amor propio…me he sentido siempre afortunada, ya que, no hay nada peor que un “niño perdido”.

Ese que sufre la indiferencia de sus padres, esos que no saben dar abrazos, que nunca les ha salido un “te quiero” sincero y siempre han cubierto sus carencias con cosas materiales. Esos padres que han destruido el hogar delante de sus hijos; autoritarios, desleales, dictadores, violentos…indiferentes. Cuando los niños han reaccionado consumiendo drogas años después… han mirado hacia otro lado diciendo “son cosas de críos” y años después quieren seguir negándolo porque no saben gestionarlo. Los problemas crecen con los años y nadie dice nada porque no hay amor, solo apariencias, aparentan que todo está bien dentro de su familia, pero el amor no se puede aparentar, siempre acaba en tragedia.

Las redes sociales están llenas de esos momentos de “amor”, y en un porcentaje altísimo es todo mentira, ya que solo sirven para aparentar. Los momentos de verdadero amor son íntimos y no se deberían usar para vender nada.

En mi “deuda” con la vida siempre pensé en ayudar esas personas infelices que conocía… que estaban faltas de amor y que yo podría “rescatar”; con todo eso de lo que yo siempre estuve tan bien servida. Siempre me apoyaron con mi decisión de querer dedicarme a mi profesión, me ayudaron, creyeron en mi, reforzaron mi autoestima hasta el infinito y más allá y eso me dio alas y la fuerza para decir: “eh! sonríe que la vida es muy corta y muy bonita”… y me faltaba el tiempo para hacer un baile ridículo o una mueca o lo que hiciera falta para que sonrieran.

Hay algo muy generoso en dedicarse al humor, es una entrega de tu energía, de tus ganas, un sentimiento de querer compartir risas y alegría, de entregar felicidad y más a esas personas que aparentan serlo y más si sabes su trágica historia. El deseo de arreglar lo que otros hicieron mal con un pobre niño que ha crecido solo físicamente y que con sus canas, arrugas y malos hábitos sigue perdido porque ha vivido sin amor y nadie le enseñó a darlo.

He tenido “maestros” como Bucay o Vilaseca que me enseñaron mucho sobre todo esto.

Dicen que la palabra más prostituida del diccionario es FELICIDAD. La felicidad no es algo que se consigue ni que se logre, es algo que sucede. Cuanto más busques la felicidad menos la vas a encontrar.

Sin expectativas de encontrarla, puede suceder, está dentro de nosotros si creamos las condiciones, y siempre viene como resultado no como objetivo. Si tienes las herramientas suficientes para gestionar tu propia felicidad puedes sentirte afortunado. Personas sanas, con buenos hábitos, con la cabeza en su sitio, generosas, curiosas, emprendedoras, independientes y autodependientes, optimistas y con un gran sentido del humor, tienen muchas más posibilidades de vivir esos momentos felices.

En la sociedad hay una carencia de felicidad colectiva. El sistema nos hace creer que la podemos conseguir con cosas materiales y estamos muy equivocados, la felicidad es la ausencia de sufrimiento, por eso muchas personas, más de las que creemos y nos rodean a diario, consumen sustancias con las que creen conseguir ese estado de “ausencia de sufrimiento”.

En busca de la felicidad consumiendo estas drogas caen en la adicción y se desata el horror. Y es cuando no solo se auto destruyen sino que destruyen familias enteras.

La ONU sitúa a España entre los tres países del mundo que más cocaína consumen. Piensas que se queda en los bares, en las fiestas… pero se cuela en los hogares y cuando te quieres dar cuenta ya es demasiado tarde; eso si te quieres dar cuenta porque siempre están esas personas que deciden mirar para otro lado, hacer como que no ven nada, seguir con sus vidas por el qué dirán, y en el peor de los casos, por no enfadar al consumidor porque ya conoces la violencia con la que reaccionan cuando se les intenta ayudar.

Sienten una euforia tan inmediata que se creen invencibles, pero el bajón es igual de inmediato y se ven hundidos por completo por lo que tienen que volver al baño a conseguir otra dosis de falsa felicidad. Esa careta con la que se engañan también a si mismos.

Son personas que destruyen lo bonito que les rodea, no soportan la felicidad ajena y mucho menos cuando se trata de alguien que sabe gestionar su propia felicidad sin ayuda de estupefacientes, ni gente, ni cosas materiales.

No soportan la tranquilidad, la paz, el talento o la bondad de otros, porque una persona así está en guerra consigo misma y por lo tanto con el resto del mundo.

Una persona que no es feliz por sí misma es un peligro social; persigue, controla, manipula, agrede…. sus dosis para activarse cuando lo necesita y sus pastillas para desconectarse y poder dormir. Toda una bomba de relojería para el cerebro y el corazón. Y cuanto más tiempo pasan a solas consigo mismos más daño se hacen, por eso, la dama blanca siempre es buena compañía, y por mucho que digan “yo controlo”, es la droga la que habla refiriéndose al consumidor. Lo realmente aterrador es el estado en el llegan a estar estas personas y que no se den cuenta.

Si tienes la suerte de encontrar la felicidad dentro de ti, todo lo demás te vendrá dado y ya pueden agredirte de la manera que sea, que esa felicidad y la certeza de estar en el camino correcto te harán invencible porque eso que tienes dentro es lo único que es tuyo y nada ni nadie en el mundo te lo puede arrebatar.

Sería maravilloso que todos los que te rodean estuvieran felices consigo mismos. En los colegios deberían impartir clases de educación emocional. Ayudar a los niños a protegerse de ciertos comportamientos de los adultos, a reforzar su autoestima, a cuidar de los demás, a ser generosos, a abrazar, porque no sabemos abrazar. Nos abrazamos con cierta incomodidad, dándonos palmadas en la espalda y no nos damos cuenta de que abrazar a los demás da energía, lo bonito de la condición humana es que “abrazándote a ti me estoy abrazando a mí”. El amor se multiplica cuando se comparte, lo único que hay que hacer es entregar. Aunque penséis que no estáis siendo correspondidos, que sólo dais vosotros, porque si entregas de verdad es incondicionalmente, hay que entregar desde la abundancia, desde la felicidad de no querer nada a cambio.

A fin de cuentas, morimos de la misma forma que nacemos, solos. Y solo queda lo que hemos entregado en vida.

Cuando estamos relacionados con mucha gente hay esa sensación de ruido, y no te sientes solo, pero lo cierto es que estamos solos y moriremos solos. Lo que marca la diferencia es la relación que tengas contigo mismo. El resto de las relaciones es un juego de reflejos y proyecciones. Espejos donde vemos reflejadas las carencias, complejos, traumas, heridas, pantallas donde nos proyectamos. Algunos dicen “no me gusta estar solo”, y el caso es que ya estamos solos, pero lo que haces es engañar esa sensación de soledad con ruido, narcotización, relaciones…muchos prefieren estar mal acompañados que solos porque no soportan estar consigo mismos. ¿Qué vas a compartir con otros si no te gustas a ti, si no te gusta estar contigo?

No tenemos ni idea de la batalla que está librando la persona que tenemos en frente… no tenemos ni idea sobre nosotros mismos, ¿cómo vamos a ser empáticos con los demás?

Nadie puede hacer que seamos felices. Así que cuando oigas “me haces tan feliz” es mejor que huyas, porque nadie puede hacernos felices; ni los libros pueden enseñarnos , ni maestros, ni discípulos ni una planta alucinógena que dice un chamán que es la leche y que a partir del momento en la que lo tomas serás feliz de por vida porque te quedas “más pa allá que pa acá”.

Ni las drogas ni el mejor marido o la mejor mujer del mundo… Tú tienes que ser la persona que más feliz te haga, hacer cosas por ti, premiarte, estar contigo y solo contigo, quererte para poder querer de verdad a alguien, aunque decir “te quiero”, realmente es reclamar, es lo que decimos en nuestra sociedad y lo que oímos a todas horas “Quiero esto, quiero lo otro, quiero que vengas, quiero que me hagas…”. Quizás lo correcto sería decir “te amo” porque amar es entregar. El amor, cuando viene de dentro transforma más al que ama que al que es amado. Cuando amas eres feliz, una persona que se siente feliz consigo misma y está llena de amor es imposible que no ame.

Me gustaría que, aprovechando la Semana Santa, todos hiciésemos un esfuerzo en ser mejores. Que dejásemos las ofensas, las mentiras y el querer hacer daño a los demás, que no utilicemos la redes sociales con fines violentos y que sobre todo nos amenos más a nosotros mismos para poder amar a los demás. Si lanzas mensajes negativos, eso es lo que vas a atraer a tu vida, negatividad. Así que nunca es tarde para empezar a hacer las cosas bien.

Feliz Semana Santa 🙂


2 Comentarios

  • 1. Ana BS 99  |  12 abril 2017 - 23:57

    ¡Chapó!

  • 2. NENA  |  16 abril 2017 - 17:37

    Patricia cariño ¡qué bien hablas! (escribes), a mí me hace muy feliz leerte, me da como más fuerza, más energía y aprendo mucho más de la vida, leerte es como leer ensayos de un@ buen@ sociólog@.
    Estoy haciendo una tesis doctoral y a veces parar para leer tu blog (sobre todo cuando hablas de la vida en general) para mí es un momento de relax único.

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