The Real Life – El blog de Patricia Conde » Handicap

24 febrero 2016

Handicap

Hace mucho tiempo, salí con un chico muy peculiar que me miraba como si viniera de otro planeta, como si yo fuese una aparición o la descubridora del genoma humano. Al principio me sentía halagada y le intentaba decir de manera cariñosa que quitara esa cara de memo, que era una tía corriente, más bien del montón, pero con un trabajo un poco especial que tenía sus cosas buenas y otras no tan buenas.

Hacía cosas muy raras, pero le quise dar una oportunidad porque no parecía mal tipo. Cuando nos íbamos de fin de semana, no sé cómo se las apañaba un fotógrafo —al que al final cogí cariño—, pero siempre “casualmente” nos encontraba. Ahí estaba él con su Canon y su objetivo de tres metros detrás de una palmera, de un contenedor, de la ventana de la casa rural donde estuviéramos, de la torre Eiffel o de un elefante en Kenia.

Cuando quedábamos con su familia (en la calle) estaban todos más tensos que un gato en un trampolín. Miraban de reojo a todas partes y sonreían como el emoticono ese de la sonrisa recta.😬 La madre, la hermana, la prima, la sobrina,… estando en una terraza, por ejemplo, se miraban en pequeños espejos que sacaban de sus bolsos continuamente súper nerviosas y sudaban mucho, él también, muchísimo. De pronto un día, una de ellas le dice a la otra: «¿Estoy mona? ¿Estoy sudando mucho?, es que estoy muy nerviosa, ¿Crees que nos sacarán en el ¡Hola!? Ojalá… Pero ¿cómo voy a salir con esta cara? Quita, quita, yo me voy, porque para salir mal…, paso. A todo esto, hablaban como si yo no estuviera delante.

—¡¡Dientes dientes!! (Decía una sin ningún sentido)… Que estamos con la “famosa” y nos van a sacar en todos “laos”.
—Eso…, que a la Paqui le va a joder que no veas vernos en el Pronto.
—¡¡Qué fuerte!! ¡Vamos a ser famosas!

Yo no daba crédito, no sabía qué estaban diciendo, parecían Marujas asesinas 2. Hasta que de pronto le dicen a Tomás.

—Has llamado a tu amigo el fotógrafo, ¿verdad? Y tú… —gritó la madre (refiriéndose a mí), a la vez que me agarraba con fuerza por el brazo y me apartaba de su lado- …aparta! Que me tapas el plano.

Joder con la vieja, pensé; porque hay señoras mayores y luego están las viejas, y esta era de las viejas pero viejas malas. Tenía el pelo blanco, una nariz típica que traen de serie las brujas y le cantaba el pozo a gato muerto que tiraba para atrás. Era capaz de pegarme una paliza allí mismo y golpearme en la cabeza con el cenicero de cristal de siete kilos que había en la mesa con tal de salir en las páginas de sucesos del periódico local.

—¿Se puede saber qué os pasa? —pregunté con cierto mosqueo.
—¡¡¡Uy, uy, uy, uy!!! ¡¡¡Esta chica, qué carácter!!!

Siempre gritaban mucho.

—No señora, si tuviera carácter hubiera dicho: «¡Qué coño os pasa!» o «Qué cojones…»
—¡¡Uuuuuuuuuh!! —típico gritito de las marujas—. Uy, uy, uy…

Hasta que Tomás se armó de valor y dijo.
—Perdóname, me vas a matar —(risas)— pero es que el sueño de mi familia y el mío siempre ha sido salir en las revistas y como tengo un colega fotógrafo… Pues eso… ¡Mira! Allí está, detrás del culo del caballo. ¡Saluda Kiko! ¡¡Eeeooo!! ¡Que nos ha pillao macho! Jeje, si es que… Qué cosas, ¿eh?
—Eso digo yo, si es que…, hay que ser gilipollas.
—Perdóname, de verdad, si eres una chica muy maja, pero yo solo quería ser famoso como tú.

Así que… Allí quedó ese circo, con sus payasos, enanos, la gorda barbuda y la bruja sin escoba haciendo el ridículo. Y yo me sentí como un mero billete a algo tan absurdo como salir en una revista a mi lado. Éste es uno de los relatos que podéis encontrar en mi libro “A mamá mono no le vengas con bananas verdes “. Un libro ameno, gamberro, irreverente, hilarante y muy divertido con el que, sobre todo las mujeres, se van a sentir muy identificadas. (Y por qué no decirlo, muchos hombres también 😉 ).

libro

Y para que no me vuelva a pasar como con “Tomás” nada como ir de “camuflaje” con este precioso chaquetón y unas buenas botas para andar por “tierra hostil” y salir victoriosa.

patriciaParka militar de X-Feel, calcetines Bimba & Lola y botas de goma de Hunter.

Besos!


9 Comentarios

  • 1. Maria  |  24 febrero 2016 - 21:17

    zasca! Publicidad del libro asi como el que no quiere la cosa

  • 2. Un ratito para mi  |  25 febrero 2016 - 06:34

    Me he partido de la risa!! Que arte tienes escribiendo.Comprare el libro,
    Un beso

    http://www.unratitoparami.wordpress.com

  • 3. Matias  |  25 febrero 2016 - 09:21

    Inverosímil.
    Si el libro es así. No llegará lejos

  • 4. El Vestidor de Lena  |  25 febrero 2016 - 12:25

    Lo que me he reído, aunque a la vez me ponía en tu lugar y… pobre, tendrías que estar súper incómoda con esa familia, hay veces que lo mejor es huir muy lejos de toda esa gente!! Vaya tela… jejeje. Lo importante ahora es recordarlo como una anécdota divertida y reírte de esa parte de tu vida 😉 Compraré el libro porque me ha gustado la pequeña historia que has contado, jeje. Un beso!!

    Novedades y descuentos en http://www.elvestidordelena.es

  • 5. Sandra Fernández  |  25 febrero 2016 - 16:42

    Me encanta esta historia ya desde que la leí en el libro! De hecho, me pasó una anécdota que me recordó mogollón a esto!!
    El verano pasado, me dio por bajarme Tinder mientras estaba tomando algo con unas amigas y echándonos unas risas con la aplicación. De esto que les doy “me gusta” a dos o tres chicos que no pensaba que me fuera a dar ninguno “me gusta” a mí (no sé si conoces la mecánica de Tinder). La aplicación va conectada a Facebook, donde tengo la misma foto que en Insta contigo (es que me gusta demasiado esa foto, jeje), por lo que aparecía de foto de perfil también en Tinder.
    Coge un chico al que se ve que le gusté (o no) y empezamos a hablar (aunque tampoco tenía ninguna gana de ligar con él…). Me pregunta en plan: “Conoces a Patricia Conde?” y yo “Bueno, sí, de que la vi en la Feria del Libro de Madrid”. Poco más dijo y… fin de la conversación! Así que me acordé totalmente de esta historia de tu libro. Con estas cosas te das cuenta de quién va por el interés y de quién te quiere realmente por cómo eres.
    Y a los que leáis el comentario, ya de paso, os recomiendo A mamá mono no le vengas con bananas verdes, que está genial y seguro que os vais a echar unas risas!!!
    Besoooos!!!

  • 6. Sandra Fernández  |  25 febrero 2016 - 20:34

    Ay, se me olvidaba! Ni qué decir tiene que me desactivé la cuenta de Tinder y desinstalé la aplicación! 😛

  • 7. Rocío Herrera  |  25 febrero 2016 - 20:38

    Hay a quienes les gusta más una cámara que a un tonto un lápiz y el problema no es ese (que menuda amante de la comunicación audiovisual sería si me refiriera al amor por ese cacharrito :P), el problema es el postureo que viene detrás… “¿Por qué tengo que suplicar que me amen?” decían en Birdman… Pues eso, que me marcó esa frase porque no me puede parecer más acertada a día de hoy con esto de contar tu vida a todo el mundo para obtener unos cuantos de likes de gente que no sabes ni quiénes son… Los mejores momentos son los que no se cuentan, no se pueden contar o no dio tiempo de tomar una fotografía 🙂

    ¿Para cuándo un “A mamá mono no le vengas con bananas verdes 2”? 😛

    Un besote!!

  • 8. mavilososa  |  25 febrero 2016 - 20:47

    Really?. Indeed there are nasty people in this world. I know sometimes we exaggerate a little our case to fit the literary tone we want in our writing, but something tells me that maybe you fell short. Anyway, I hope you do not have to go back through experiences like that and keep the delicate patience of your good mood beyond the demands which the mass ask to celebrities. I promise to read your book when I can, but the truth is that maybe save it for Halloween because if all the stories are as psychedelic as this I think I’m going to die of fright (do not worry, it’s a joke). A kiss.

  • 9. taTEti  |  29 febrero 2016 - 09:24

    Jajaja!!! genial el relato!!! me parto!!! hay cada personaje por el mundo…, mejor alejarse… Y si, con esto que cuentas voy a por el libro!!!! https://tatetionline.wordpress.com

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